Para retomar el rumbo: menos procesos administrativos y más cuidado humano

Getting Back on Course: Fewer Administrative Processes and More Human Care

Para recuperar o rumo: menos processos administrativos e mais cuidado humano

 

La historia de enfermería se ha caracterizado por múltiples dificultades, pero sobre todo por los retos y desafíos que han asumido quienes la ejercen para alcanzar un reconocimiento como disciplina profesional. En los servicios de salud, tanto el personal vinculado a éstos, como el público en general, reconocen que el personal de enfermería es la piedra angular de la atención que se presta a los pacientes. Nadie se imaginaría un hospital o un centro de atención de salud sin personal de enfermería. Y esto es real en la medida en que somos los responsables de garantizar un cuidado humano a todas las personas. Los profesionales de enfermería, gracias a su formación fundamentada en las ciencias básicas, humanísticas y de enfermería, y al privilegio de permanecer al lado de los pacientes la mayor parte del tiempo, adquieren la información precisa sobre las necesidades particulares y únicas de cada una de las personas que atienden y de sus familias, para planear y brindar el cuidado que requieren en la prevención, el mantenimiento y la recuperación de la salud. El conocimiento de las personas y la calidad de los servicios que brindan, reflejan la filosofía humanística que promueven las instituciones de salud.

Al personal de enfermería se le reconoce por su responsabilidad, disciplina, dedicación, entrega y capacidad de gestión, entre otras cualidades. Por ello las directivas de las entidades de salud han delegado en éste la ejecución de actividades administrativas relacionadas con los procesos de certificación y acreditación de la calidad. Esta situación puede parecer una amenaza pero en realidad se constituye en un nuevo desafío para el ejercicio profesional. Amenaza porque, sin desconocer la importancia de estos procesos, al asumir funciones diferentes al cuidado, el tiempo de contacto directo con el paciente se vuelve corto, lo cual desdibuja el rol de las enfermeras (os) profesionales en los servicios. Las nuevas tareas administrativas han hecho que los cuidados propios de enfermería, considerados "una actividad sagrada e indelegable", queden en manos del personal auxiliar y técnico, convirtiéndose en una limitante a la hora de valorar el estado de salud, planear el cuidado y fortalecer la relación enfermera-paciente (1). En algunas ocasiones se llega al extremo en que los pacientes y sus familiares no tienen la oportunidad de conocer a los "jefes de los servicios", como se les denomina en Colombia, porque el contacto directo con ellos es escaso y se limita a la ejecución de actividades médico-delegadas, como la administración de los medicamentos.

Esta situación se opone al desarrollo del conocimiento en enfermería, marcado desde finales del siglo XIX por Florence Nightingale, pionera de la enfermería moderna, quien demostró con datos estadísticos cómo el cuidado de enfermería centrado en optimizar las condiciones del ambiente es fundamental para la recuperación de la salud, como lo planteó en sus "Notas de enfermería", en las que señaló la esencia de la profesión y que hoy, más que nunca, constituye un legado que no podemos desconocer (2), a pesar de los importantes procesos de certificación que adelantan las instituciones de salud.

Este rumbo que Nightingale trazó, se fue desdibujando en la primera mitad del siglo XX, con la institucionalización de los servicios de salud y el desarrollo de los grandes hospitales. Las necesidades de la época favorecieron el desarrollo de los roles funcionales docente y administrativo, donde el hacer de enfermería, centrado en actividades médico-delegadas, y en la administración de los servicios, adquirieron una gran preponderancia y se dejó a un lado el interés por continuar el desarrollo del conocimiento propio de la disciplina. Fue tan solo hasta mediados de los años cincuenta, y especialmente en las décadas de los sesenta y setenta, como resultado de la formación, en maestrías y los doctorados, que las enfermeras vuelven a preguntarse cuál es su razón de ser y cuál es su contribución al estado de salud de las personas. En esa época surgen los primeros modelos conceptuales y teorías de enfermería, con el propósito de ofrecer una mirada particular y única al conocimiento y a la práctica de enfermería en los diferentes ámbitos del ejercicio profesional (3).

Actualmente encontramos un gran desarrollo en el conocimiento disciplinar, los avances en investigación han demostrado la complejidad y la importancia del cuidado de enfermería. Los eventos académicos y las publicaciones de enfermería dan cuenta de los innumerables campos de acción y de los interrogantes que se generan a partir de la práctica y la investigación. Este conocimiento se hace visible gracias al desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación, pues hoy en día los profesionales de enfermería en todo el mundo tienen acceso a las publicaciones científicas de enfermería a través de Internet y con ello a mantenerse al tanto de los avances del conocimiento disciplinar. Publicaciones como Aquichan dan cuenta del desarrollo del conocimiento no solo en diferentes regiones de Colombia, sino en países como Brasil y México, entre otros.

De tal manera que en este momento en que el hacer nos ocupa, desplazando la esencia de nuestra profesión, es hora de detenernos, reflexionar y repensar nuestro futuro. La sociedad reclama una atención humanizada en los servicios de salud, y las enfermeras sabemos que el cuidado es un aspecto central de la misma. En el mediano y largo plazo no vislumbramos una tecnología tan sofisticada que pueda reemplazar el cuidado humano, por esto el servicio de enfermería es la piedra angular de las instituciones de salud. La situación que se vive actualmente constituye una oportunidad. A diferencia de otros profesionales de la salud, el personal de enfermería desarrolla competencias administrativas y de cuidado durante su formación profesional para asumir el liderazgo en los servicios. Por lo tanto, tenemos el conocimiento que respalda una práctica autónoma y que es necesario aprovechar para aceptar con decisión el desafío de una práctica profesional humana, compatible con las políticas y las demandas de los servicios de salud.

 

María Elisa Moreno-Fergusson
Editora
mariae.moreno@unisabana.edu.co


Referencias

1. Fawcett J. Guest editorial: On bed baths and conceptual models of nursing. Journal of Advanced Nursing 2003; 44 (3): 229-30.

2. Durán de Villalobos MM. Enfermería: desarrollo teórico e investigativo. Bogotá: Unibiblos; 1998.

3. Parker M. Nursing Theories & Nursing Practice. 2 ed. Philadelphia: F.A. Davis; 2006.